Tipos de keratina

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Los primeros en utilizar la keratina como tratamiento de belleza capilar fueron los estilistas brasileños, en el 2004. Por esta razón, todavía en muchos lugares se ofrece este método como keratina brasileña o alisado brasileño. Sin embargo, este sistema rápidamente fue adoptado por los desarrolladores de cosméticos, quienes se han encargado no solo de mejorarlo, sino de crear todo tipo de complementos.

Aunque su nombre suene a un producto salido de laboratorio, lo cierto es que la keratina es algo que produce el cuerpo. Se trata de una proteína que se encuentra en el cabello, la piel y las uñas. Durante nuestra infancia la producimos en abundancia, pero conforme vamos creciendo, esta cantidad disminuye y se ve afectada por el uso de productos como champús o cremas. De manera que el cabello va perdiendo el brillo y la sedosidad, características que consigue de la keratina.

Es por ello que la aplicación de keratina, además de alisar el cabello y eliminar el molesto frizz, logra recuperar la hebra y devolver su brillo y sedosidad natural.

Existen varios tipos de keratina y su elección dependerá del objetivo que se busque con su aplicación y desde luego, del presupuesto con que se cuente.

  • Tipos de keratina

1.Keratina con formol. El formol -formaldehído o metanal- es un compuesto químico altamente volátil y muy inflamable. En ciertas cantidades, puede producir irritaciones y quemaduras. Por este motivo, desde el 2010 la Unión Europea estableció que cualquier producto destinado a cosmética debe contener menos de un 0,2% de formol, porcentaje tolerable para la salud. También Canadá, Estados Unidos y varios países latinoamericanos han hecho regulaciones similares. Por lo que, cada vez se utiliza menos.

2. Keratina sin formol. Este tipo de keratina usa otros componentes para reemplazar al formol. Alisa muy bien el cabello y es mucho más suave que la que contiene formol. La desventaja, es que el efecto de alisado se va reduciendo gradualmente y en unos dos o tres meses desaparece. Es ideal para aplicar en cabellos teñidos o muy maltratados, ya que ayuda a nutrir el pelo, aumenta el brillo y el color, evita el encrespamiento y mejora la suavidad.

En este procedimiento se combinan dos tipos de keratina, una que se extrae de pelo humano y otra de origen botánico. La idea es que las moléculas de keratina humanas penetren en la cutícula del cabello, mientras que la keratina botánica forma una capa de moléculas en la cutícula.

  • Variantes

A partir de estos dos tipos de keratina, existen otras variaciones según su fórmula e ingredientes predominantes. Por ejemplo, la keratina hidrolizada que funciona como un producto cauterizador y alisador; acondiciona la fibra capilar y reestructura el cabello. Este tratamiento regenera las capas externas de las hebras y recupera el brillo perdido con los años.

En el caso de la nanokeratina, es un sistema que crea pequeñas moléculas de keratina, las cuales trabajan específicamente reparando las fisuras en el cabello, creando depósitos de esta proteína que ayudan a regenerar la fibra capilar. Es un tratamiento que se sella con la acción del calor y necesita cepillado después de su aplicación.

  • ¿Cómo elegir?

La elección del tratamiento dependerá del resultado que se espera y de las condiciones en las que se encuentra su cabello.

“No siempre queremos un liso, puede ser que ya tenemos el cabello lacio y solo nos interesa reducir su volumen. O bien tenemos el cabello frizzado y deseamos controlarlo. Así que esto es lo primero que debe preguntarse. Y con la respuesta obtendrán claramente el tipo de producto que debe utilizar”, comenta Erika Zúñiga, especialista en cabello.

Tenga en cuenta que las necesidades de un cabello sin tratar son muy diferentes a las de uno teñido o maltratado. Aquí es donde el consejo profesional se convierte en la clave para tomar la mejor decisión.

Un diagnóstico capilar le indicará la condición de la hebra, su elasticidad, textura, porosidad, el estado del cuero cabelludo y el historial de procesos químicos que se haya realizado. Otro punto que no siempre se habla, es de los cuidados posteriores que se deben tener, pues como explica Zúñiga la durabilidad del tratamiento depende también del cuidado que le demos en casa.

Tomado de www.revistaperfil.com

 

 

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