Así podés tener un jardín de suculentas y cactus

Las suculentas y los cactus suelen ser plantas que se utilizan para decorar espacios internos como habitaciones, baños u oficinas. Sin embargo, conforme ganan popularidad, las plantas crasas –como también se les conoce– inspiran a los costarricenses a hacer jardines completos bajo esta temática.

De acuerdo con Ernesto Martínez, del vivero El Zamorano, este tipo de jardines se ha convertido en tendencia, pues las personas pasan mayor tiempo en sus trabajos y no pueden dedicarse al cuido de plantas.

No obstante, a pesar de que las especies desérticas requieren de menos hidratación y cuidado que otras, es importante seguir una serie de pasos para que se mantengan saludables y vivas por más tiempo.

“Los cactus, crasas y suculentas son especies que pueden sobrevivir períodos largos de sequía, pero el riego es fundamental, igual que para cualquier otro ser vivo. No se debe descuidar con el pretexto de que se riega poco porque pueden enfermar”, dice Gabriela García, diseñadora del espacio interno con plantas.

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La iluminación es fundamental para tener un jardín con este tipo de plantas. Asimismo, una buena ventilación y todo aquello que pueda alejar los hongos del lugar, son otros factores que se deben cuidar.

Señales de enfermedad. Para detectar si estas plantas están enfermas o con alguna afectación, es importante fijarse en el color. Si es pálido y tiene un alargamiento excesivo de su tallo, indica que tiene falta de luz.

La aparición de hongos y plagas, por su parte, significan enfermedad. Por lo que es importante que al escoger un abono, elijas una opción orgánica, pues mejoraría la actividad biológica del suelo y ayudaría a mantener los nutrientes por más tiempo.

Cuidados especiales

• Evitar la humedad pues esta trae enfermedades y ataque de plagas.

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• Hay que tener una iluminación intensa para que crezcan fuertes. Intensa no es sol directo.

• Riego una vez por semana en verano y cada tres semanas en época de lluvias. Dejar bien seca la tierra entre riego y riego.

• Abonar regularmente (cada tres meses los primeros años de vida, dos veces al año en su vida adulta), más aun si no se acostumbra cambiar la maceta.

• No se aconseja abonos ricos en nitrógeno, se puede utilizar abonos orgánicos de los que venden en el supermercado diluido con el agua de riego. No aplicar directamente.

• Si están en recipientes de vidrio, tener en cuenta que la exposición a rayos solares de manera prolongada puede lesionar las plantas, ser cuidadosos con la cantidad de sol directo en estos casos, pero siempre mantener muy buena iluminación.

• Si la planta deja de crecer, es necesario trasplantarla a un recipiente de mayor tamaño. Mantener en un lugares ventilados.

Por Melanie Méndez Barahona. Fotografía: Archivo Eme de Mujer.

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