Convertí a tu pareja en la mejor compañía sexual

Nos han engañado todo este tiempo. El sexo no es como lo muestran las películas o las novelas. Los amantes no llegan de buenas a primeras a la plena satisfacción sexual (menos bien peinados y libres de sudor).

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Incluso puede que las primeras veces con nuestra pareja sean poco memorables. ¿Deberíamos desanimarnos por ello? ¿Tendríamos que acabar nuestro romance porque nuestra media naranja no es el perfecto compañero sexual? Claro que no, solo hay que poner manos a la obra.

Solo decilo: ¿Cómo tu pareja puede saber qué es lo que te gusta si no se lo comunicás? Si querés que lo haga mejor, entonces no tengás vergüenza o miedo de dirigirlo, de enseñarle. No tenés necesariamente que enunciarlo con palabras, podés, por ejemplo, llevar sus manos hacia donde lo deseés. Eso sí, tené cuidado con regañarlo o solo quejarte.

Hacé la tarea: Es verdad que mientras más confianza tenemos con nuestra pareja, más tendemos a descuidar los detalles en el sexo. Pues no debería ser así. No importa el tiempo que lleven juntos: ponete linda, seducilo, ponete perfume, depilate si así lo preferís. Eso lo mantendrá siempre animado.

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No lo reprimas: Si tu pareja de pronto hace o dice algo que a vos no te gusta, no te burlés o lo ofendás. Así podrías provocar que en adelante tenga miedo de mostrar lo que desea o se sienta condicionado. No es lo mismo decir “detesto que me toqués ahí” a decir “mejor tócame aquí”. Sugerí y sé considerada.

La verdad ante todo: Claro, no debés ofenderlo, pero tampoco engañarlo y ensalzarlo por gusto. Jamás finjás un orgasmo. Él creerá que está haciendo todo bien y que te está haciendo llegar a las nubes. Si no es así, el que no llegués hará que se esfuerce aún más. Eso sí, cuando todo salga espectacular decíselo, se sentirá orgulloso y sabrá que va por el camino correcto. Guialo por la ruta de tu placer con cariño y honestidad.

No todo es sobre vos: Así como querés recibir placer, también tenés que estar dispuesta a dárselo a tu pareja durante el sexo. No dejés que sea siempre él quien empiece, sorprendelo. Preguntale cómo le gusta, dónde y qué espera de vos. Verás lo feliz que se pone.

Cantidad y calidad: Incluso si creés que no tenés ganas de sexo, podes probar a ver qué pasa. Eso sí, tu pareja debe tener claro que también podés negarte. No lo hagás rápido, por compromiso o solo en las noches cuando estás cansada. Dense un tiempo para en verdad disfrutar sus encuentros sexuales.

Atrevete: Es fácil caer en la rutina. Combatila. Animate a hacer posiciones nuevas, añadan juguetes sexuales, hablen de sus fantasías y vuélvanlas realidad. Ponele el toque picante que toda relación necesita y tratá de estar dispuesta a explorar y experimentar.

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Fuente: GDA  El Comercio  Perú. Foto: Archivo de Eme de Mujer.

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