La rica y apasionante maracuyá

Algunos la denominan “fruta de la pasión”, por lo que hay quienes la asociacian como afrodisiaca. No obstante, su rico sabor y sus beneficios para el organismo son mayores que su poder sexual.

Este fruto nace en las tierras cálidas de Centroamérica y también en las de Sudamérica. Se llama la ‘fruta de la pasión’ porque, cuando los españoles llegaron a América, en el período de la Conquista, y vieron la flor de la que se origina esta fruta, les pareció que tenía cierta similitud con la corona de espinas que usó Cristo en el momento de la Pasión.

La maracuyá deja en la boca un sabor entre acidez, jugosidad y agradable textura, sensaciones que se experimentan al morder sus semillas. Desde el punto de vista nutricional: aporta al organismo una buena dosis de hidratación y muchas vitaminas, minerales y fibra.

Cuando la meta es bajar de peso, “la fruta de la pasión” es incondicional, no solo porque la grasa es casi nula en ella, sino también por la sensación de saciedad que produce, lo que la hace muy apropiada para disminuir la ansiedad por comer.
En cuánto a su valor nutricional, tiene un aporte calórico muy bajo: 100 gramos de fruta equivalen a 70 calorías, de los cuales 10 gramos son carbohidratos y 2,3 son proteínas.

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Lo recomendable es comerla en su estado natural, ya que en otras preparaciones se podría alterar su contenido nutritivo.

Fotografía tomada de Grupo Nación / Fotógrafa:  Yaninna Cordero

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