Sangría, la bebida del verano

La sangría es la fórmula secreta del verano español. Es también una bebida viva por las variedades del vino y por las recetas que cada vez desafían más la tradición. En Costa Rica ha ido creciendo una tendencia a tropicalizarla y está presente casi en todas las cartas de los restaurantes con un ingrediente secreto o una identidad especial.

La sangría de vino tinto, la más tradicional y, por lo tanto, popular fue nuestro primer encuentro en el país con la mezcla vino y frutas frescas. Así nació la tradición y el encanto. Y hoy es impensable una carta de cocteles y bebidas que excluya sangría en su oferta. Los años también, fueron dejando ver toda la variedad de recetas y formas de servirla.

Una cosa llevó a la otra y entre sorbos inolvidables de tintos de verano y trozos de manzanas teñidas de borgoña los vinos blancos entraron en la escena. Ahora la blanca también es la favorita. Eso sí, de la blanca dicen que es un poco más dulce y, por lo general, se prepara en el momento, lo que hace que tarde un poco más en llegar a la mesa, pero como en todo, depende del maestro y su recomendación.

Visitamos algunos lugares que se han dedicado a sofisticar las recetas de las sangrías y dimos en el blanco. Lo invitamos a tomar nota.

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Estación Atocha: En este lugar se prepara la sangría con manzana fresca en trozos. Esta fruta absorbe todo el sabor de esta mezcla líquida y se apodera de él para detonarlo con cada mordisco.
Según detalló María José Guzmán, administradora y chef ejecutiva, la preparan con 12 ingredientes. Ante el sabor herbal que se percibe, precisó que se debe al anís, del cual se añade una pequeña cantidad pero suficiente para darle un sabor distintivo.

La Esquina de Buenos Aires: La sangría roja de este restaurante deslumbra por la intensidad de su color. En su preparación se mezclan trozos de fruta en los que la manzana, una vez más, impone su presencia para dar como resultado una combinación de sensaciones ácidas y dulces a la vez. Es la más popular del sitio y las jarras llenas lo confirman.  Por su parte, la blanca es brillante y aromática.

El Novillo Alegre: La sangría de este restaurante destaca por el uso de frutas frescas, las cuales pueden variar según la temporada. Entre las que utilizan está la manzana, uva, naranja y durazno, todas picadas y siempre frescas. El vino Malbec es el que seleccionan para preparar esta bebida.

Olio: El recorrido concluye en Olio, un restaurante de comida internacional localizado en barrio Escalante, y el cual también ofrece las dos opciones de sangría: la roja y la blanca. El bartender Gustavo Molina adelantó que tienen planes de incluir nuevas versiones de esta bebida. “Muchas personas no disfrutan del todo la intensidad del vino y por eso prefieren suavizarla al incorporarle otros ingredientes”, revela el bartender. Sea cual sea la razón de su éxito, la sangría se proclama vencedora. En el caso de la sangría roja, son la manzana, la fresa y la naranja las encargadas de contribuir con sus sabores a crear esa mezcla que le da al ácido suave un final dulce.

 

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Su origen

Su nombre surge por el color del vino tinto con que se preparaba y aunque no hay una historia oficial, se cree que se originó desde tiempos antiguos al utilizar la fruta para endulzar el vino. No obstante, hay distintas versiones sobre el nacimiento de esta bebida y algunos la ubican incluso en Inglaterra. Según registros del siglo XVIII, se le describe en el Diccionario del castellano (1788), como una bebida inventada por los ingleses.

Tomado de revista Vivir y Comer/ Grupo Nación.
Foto: Archivo EME

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