Herramientas para tener una buena autoestima

La autoestima no se da por arte de magia

La autoestima se construye en el hogar. Es como cada niño se aprecia a sí mismo, no como es realmente.

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Su construcción lleva años, por lo tanto, no puede mejorarse por arte de magia.

A continuación, damos 2 herramientas para incrementarla, pero existen muchas otras variables que influyen en su formación.

Los hijos observan como los padres se conducen en la vida, por ejemplo, sí son seguros o inseguros, sí se enojan a menudo cuando el otro le hace un comentario negativo acerca de ellos , etc. La pregunta conductora es cómo es tu autoestima, pues influencia a los hijos que conviven contigo.

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El mundo está lleno de peligros y los niños tienen que sentir que siempre sus padres están presentes en sus vidas y pueden recurrir a ellos. Sí ustedes son coherentes y constantes en sus respuestas, se transforman en figuras predecibles. Cuando los chicos tienen determinadas conductas, siempre tienen que tratar de reaccionar de igual manera. Esto calma a los hijos pues empiezan a predecir lo que puede suceder.

Por ejemplo, se llega a un acuerdo que los niños deben levantar la mesa luego de la cena. A veces cumplen con dicha obligación y a veces no. El punto es que, en ciertas ocasiones, los padres se enojan y, en otras, ni le recuerdan que deben realizar la tarea previamente pautada. Esto causa confusión e inseguridad. Por eso, es importante que los adultos fijen y sostengan los límites, pues brinda confianza, ya que ellos empiezan a predecir las respuestas de sus progenitores en relación a sus conductas.

Si los padres son personas predecibles en relación a sus hijos, ellos serán personas seguras de sí mismas y podrán desarrollar una buena autoestima.

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Otro punto importante son los elogios que los adultos emiten ante conductas de sus hijos. Las alabanzas tienen que ser merecidas, para que el niño las pueda recibir y creerlas. No ayuda estar constantemente elogiando a los chicos, pues se pueden convertir en dependientes de las alabanzas emitidas hacia ellos.

 

Por Fanny Berger, psicóloga gestáltica

Foto: Archivo de Eme de Mujer

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