¿Qué hacer ante el bullying?

El bullying -o acoso- es un problema social que ha crecido a lo largo de los años, más recientemente incluso se manifiesta en nuevas plataformas como las redes sociales, donde se le conoce como ciberbullying. Este tipo de hostigamiento -que puede ser físico, verbal, sicológico y social- deja lamentables secuelas en sus víctimas. Es por ello que no puede abordarse a la ligera, en su atención deben enfocarse tanto padres como educadores. Para ello, el Ministerio de Educación ha creado un protocolo a seguir, de manera que les facilite enfrentar la situación.

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Reconocer el problema

Detectarlo puede ser una de las tareas más fáciles ya que el comportamiento de su hijo será clave. Estar pendiente es la opción más acertada y mantener contacto con los orientadores de la institución. Hay que estar alerta a posibles situaciones, cambios de humor, actitudes fuera de lo normal, que nos puedan dar señales. Lo ideal es reconocer la situación en las primeras etapas de su manifestación.

Según Estefanía Castro, licenciada en orientación del Ministerio de Educación Pública, la familia del estudiante acosado debe comunicar a la institución la situación y, sumado a esto, dar un apoyo y hacerlos sentir en confianza.

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Los orientadores de las instituciones tienen la responsabilidad de comunicarle a los padres del joven que acosa de manera asertiva, sin involucrar sentimientos de culpa. Además, buscar las acciones correspondientes en beneficio de ayudar a ambos estudiantes, explica Castro.

Otro aspecto fundamental es que los padres de los involucrados -acosado y acosador- no deben de tener ningún tipo de contacto y de presentarse lo ideal es conciliar por medio de la institución.

Ahora bien, si usted se encuentra del otro lado de la acera, es decir si su hijo es el acosador, debe tomar muy en serio su rol como figura responsable. Como explica la orientadora, los que abusan también presentan ciertas características que todo padre debe de reconocer y trabajar, de manera que el menor afronte las consecuencias de sus actos y reforme su conducta.

A la institución le corresponde discreción y confidencialidad, una intervención rápida eficaz y no precipitada de la situación, así como garantizar la protección de los estudiantes involucrados.

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Tomado de www.revistaperfil.com