La faceta de periodista de Sean Penn

Todas nos hemos enterado que Sean Penn consiguió y publicó recientemente la única entrevista que se le ha hecho al Chapo Guzmán, el narcotraficante más grande del mundo, que fue capturado recientemente. Pero, lo que muchas no sabíamos es que el reconocido actor lleva unos 10 años de trabajar como corresponsal esporádico para ciertos medios, con un éxito parcial.

Como actor Sean Penn, ha ganado dos premios de la Academia, por las películas Mystic River (2003) y Milk (2008). Como redactor no ha tenido distinciones, pero su carácter de celebridad le ha abierto las puertas a lugares donde los periodistas no pueden llegar y le han hecho tocar con sus manos temas delicados. Aunque muchos aseguran que el actor no tiene un buen estilo para escribir, ha publicado sus textos en varios medios de comunicación importante en los Estados Unidos. Eso le ha valido el rechazo o la envidia de muchos periodistas.

Penn ha dado servicios de corresponsal a dos medios en los que causó controversia, tanto por su estilo de redacción, como por sus implicaciones éticas –Penn suele hacerse amigo de sus entrevistados–.

Como otras plumas del periodismo freelance , Penn elige sus asignaciones por sí mismo. La primera entrevista que hizo en su vida fue un trabajo a su medida. En 1987, Penn se preparaba para interpretar un escritor alcohólico en la película Barfly . El guion lo había escrito uno de los escritores (y alcohólicos) más famosos de Estados Unidos, Charles Bukowski. Por esa razón, la revista Interview asignó a Penn realizar una entrevista con el escritor. El texto fue bien acogido por los lectores. Aunque Penn no llegó a actuar en Barfly, después de ese encuentro ambos hombres se hicieron amigos.

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En 2004, en medio de la guerra con Irak, Penn reporteó por primera vez para el diario San Francisco Chronicle. En un momento en el que los periodistas tenían dificultades para acceder a información política de Irak, su estatus de celebridad le daba carta blanca para cruzar Bagdad con protección.

En el 2005, hizo su segunda asignación para el Chronicle, cinco artículos sobre su primer viaje a Irán. Su editor David Wiegand lo defendió en la publicación Columbia Journalism Review : “Tiene un muy buen ojo como reportero. Ve todo tipo de detalles y sí creo que su perfil y su ‘trabajo diurno’ lo ayudan a ver matices y personajes.”

En el 2008, el semanario The Nation publicó su serie de entrevistas con el cubano Raúl Castro y el, entonces, presidente de Vanezuela, Hugo Chávez. Penn confraternizó con dos de los enemigos más públicos del gobierno estadounidense.

Después de esos trabajos, Penn asumió otras causas.

Con su último artículo, la entrevista con el Chapo, Penn ha recibido, a grandes rasgos, la misma crítica que con el resto: su reputación como actor sobrepasa su calidad como periodista. Posiblemente algo que el actor podría debatir, o simplemente ignorar al venir de un grupo profesional que siempre trata de indicarle a políticos o celebridades lo que deben y no deben hacer.

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Pese a las críticas, la labor del actor en el Periodismo semeja la de muchos profesionales de otros gremios que aportan a medios de comunicación artículos de diversos tipos, desde el periodismo ciudadano, hasta artículos especializados o regulates, solo que en el caso de Penn, definitivamente se anota un doble puntaje por las exclusivas.

Tomado de www.nacion.com

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