¿Cómo logro que mi hijo duerma en su cama?

Una de las dificultades más frecuentes enfrentada por los padres de hijos pequeños es lograr sacarlos de la cama de la pareja. Ellos lucen pequeñitos, indefensos y tiernos. Por ello, a los padres les resulta tan conmovedor y seguro tenerlos a su lado, y flaquean en la tarea de que duerman en su cuarto. A continuación, unos consejos para lograrlo:

1. ¿A qué edad debo sacarlo del cuarto?

Un niño está listo para dormir solito en su cuarto a los 6 meses de edad, pues ya no hay riesgo de muerte súbita. Por tanto, es un muy buen momento para pasar al niño a su habitación y acostumbrarlo a que duerma solo y con la luz apagada.

2. Convénzalo de que ya está grande

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El primer paso consiste en “venderle” al niño la idea de que ya es un niño grande y las ventajas de serlo. Se le debe explicar mediante fotografías, objetos o tarjetas las cosas que hacen los bebés y las cosas que hacen los niños grandes. Por ejemplo, los bebés no comen pizza, no se montan en los juegos del Parque de Diversiones; en cambio, los chicos grandes hacen todo eso, van al kínder y duermen solos. Luego se le explica al niño que a partir de “x” día ya él no dormirá más con papá y mamá, porque ya él es grande.

3. ¡Emociónelo!

Para que el niño se emocione con la idea de dormir solo, es bueno involucrarlo en la decoración de su cuarto y comprarle un peluche especial para dormir.

Una vez llegado el día límite para pasarse, se le debe indicar al niño cuál será la rutina para acostarse y ésta deberá practicarse diariamente, pues ayuda a que el pequeño anticipe la ida a acostarse.

4. Acompáñelo un ratito

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Si el chiquito insiste en que se le acompañe a la hora de dormir se le debe indicar que se hará únicamente durante media hora. Al cabo de esa media hora, aunque el niño no se haya dormido, el adulto deberá retirarse de la habitación. Este acompañamiento se debe hacer en una silla dentro de la habitación, no acostado en la cama. La clave en esto es mantenerse firme; a pesar de que el niño se quede llorando.

5. Establezca premios

Si lo anterior no resulta suficiente, se puede motivar al chiquito diciéndole que si duerme seis noches en su cama sin pasarse tendrá derecho a dormir con los papás únicamente el viernes, que es el día destinado para tal fin. Este día puede tener un nombre pegagoso y divertido como “Noche de Pijamada Familiar” o “Súper Noche Divertida”. En esa noche el niño y su familia jugarán juntos, verán una película comiendo palomitas, se podrán acostar todos tarde y el pequeño podrá dormir con sus papás, pero solo esa noche.

6. Enfrentando los miedos

Muchas veces la causa de que el niño no quiera dormir solo es que presenta temores irracionales (hay monstruos en mi cuarto) o temores propios de su edad (miedo a la oscuridad). En estos casos, es importante ayudar al niño a enfrentar dichos temores. Adicionalmente, se le pueden enseñar ejercicios para que respire, se relaje y piense en cosas divertidas que lo ayuden a distraer el pensamiento temeroso.

7. ¿Y si aún así se pasa?

La clave es mantenerse firme cuando intenta cambiarse a la cama de los papás y no permitirlo. El niño puede llorar y quejarse varios días incluso una o dos semanas, hasta que realmente se dé cuenta de que no hay vuelta atrás y que no pasa nada malo. Se le debe dar un lindo refuerzo como premio por cumplir un reto más de niño grande cuando lo logre.

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