Los gastos que implica la llegada de un bebé

Tener un bebé, además de ser hermoso, tierno y demandante, es un reto para la rutina hogareña que incluye fuertes cambios en el presupuesto. Por eso, es necesario planificar los gastos. Los futuros papás deben hacer números para estimar sus gastos basándose en tres etapas claves:

Embarazo: se debe presupuestar el dinero para costear citas médicas, medicamentos, ultrasonidos, alimentación, vitaminas prenatales, vestimenta para la madre (maternales), zapatos y cremas especiales para su cuerpo, entre otras. Incluso, se deben considerar gastos imprevistos, como la suspensión de la actividad laboral de la mujer por probables problemas en la gestación.
En este apartado, también es bueno pensar en lo que se debe invertir para acondicionar el cuarto del bebé, comprar la ropita que necesitará y el mobiliario básico (cuna, moisés, coche, toldo, cambiador, tina, silla de alimentación, entre otros artículos).

Nacimiento: aquí se incluye el pago de médicos, clínicas u hospitales, medicamentos, suplementos y artículos que requerirá la mujer y el niño en la etapa posparto, sobre todo cuando se planea que el parto sea en una clínica privada, pues cuando se trata de la seguridad social no demanda ninguna inversión.
Primeros años de vida: hay que considerar un presupuesto para visitas al pediatra (al menos una vez al mes durante el primer año), vacunas, medicamentos, pañales (un recién nacido usa cerca de diez pañales por día), alimentación, ropa, zapatos y cuido (guarderías, niñeras, entre otros).

Una vez claro este panorama, es recomendable establecer un ahorro dentro del presupuesto familiar para enfrentar, al menos, las necesidades inmediatas (embarazo y nacimiento).

Siempre es bueno cotizar y comparar precios de los diferentes servicios o productos que se requieran para la mamá o el bebé, antes de tomar cualquier decisión. En ese sentido, vale la pena aprovechar paquetes que muchas veces ofrecen los centros médicos para la atención del embarazo y el parto. El mismo consejo es válido a la hora de adquirir mobiliario y ropa, entre otras necesidades.
Endeudarse para enfrentar los gastos que implica un bebé, nunca será un consejo saludable. Lo ideal es planificar todo con antelación y, si el embarazo llega de sorpresa, entonces ajustar el presupuesto, eliminando algunos rubros menos importantes.
Los famosos “tés de canastilla” podrían ser de gran ayuda para que los futuros papás no tengan que incurrir en gastos menores, como ropa, pañales y algunos artículos que familiares o amigos podrían obsequiarles.

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Tomado de DC, de La Nación.

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