¡Poné a tu bebé a gatear!

A todas nos llena el corazón ver a nuestros bebés alcanzar pequeños logros. Algunas no olvidamos la primera vez que logró mover la cabeza o su cuerpo por sí mismo y, por eso, nos entusiasma cuando ya se sienta o comienza a intentar gatear.
Con el movimiento vendrán mil retos y algunos peligros. Sin duda, hay que cuidarlos más ahora que pueden andar por más lugares sin depender de nadie. Pero, ¡que el miedo no te gane! Ahora que tu bebé empieza a moverse, dale espacio para que lo haga y sobre todo, dale chance de que gatee, pues esta actividad no solo le ayudará a conocer el mundo y aprender a manejar su cuerpo, también nutrirá su cerebro.
Gatear es fundamental para el desarrollo del cerebro, pues conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información trascendentales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.
Para los conocedores, los beneficios del gateo son claros:
Desarrolla el patrón cruzado. Se logra la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y equilibrado. El bebé consigue que el brazo derecho se sincronice con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho. Además, se tonifican los músculos para que el menor camine bien.
Desarrolla los sistemas vestibular y propioceptivo. Estos sistemas hacen que el niño logre el equilibrio y sepa dónde están las partes del cuerpo.
Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos. Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla adecuadamente, el chico enfoca la vista en un mismo punto a corta distancia. Esto permite, por ejemplo, que él vea un objeto y sepa a qué distancia está y dónde se ubica.
Desarrolla la oposición cortical. Al gatear, la cabeza está en un plano y la palma de la mano en otro, de manera que el menor se da cuenta que siente la palma que ve. Esto le ayuda a medir el mundo que lo rodea y a adaptarse al medio.

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