Cosas que hacemos las mujeres y ¡nadie se da cuenta!

Decir cosas sin hablar

Es cierto que las mujeres somos un poco más discretas con algunos temas. Hay algunas ocasiones en las que hemos aprendido a ver, hacer, o decir cosas, de tal forma de que los demás no se percaten de lo que en realidad está pasando con nosotras.

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Algunos ejemplos de nuestras actuaciones de “nadie se dé cuenta”, ¿se te ocurren otros?

1. Acomodarnos la ropa interior
La ropa interior de las mujeres es siempre un tema pues las medias son más ajustadas que los calzones y usamos sostén a diferencia de los hombres. Al tener tanto debajo de la ropa, las incomodidades están a la orden del día, pero hemos aprendido la técnica de arreglar todo de tal forma que nadie se percate cuando lo hacemos.

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2. Llevar toallas higiénicas al baño
Si desde los 12 años (en promedio) tenemos que lidiar con la menstruación una vez al mes, es de esperarse que nos convirtamos en especialistas al momento de cargar con nuestras toallas higiénicas y pocos se den cuenta que las llevamos con nosotras al baño. Y no es por vergüenza, sino porque no nos gusta andar ventilado tanta información por todos lados: resulta muy incómodo para todos.

3. Fijarnos en nuestras axilas
El tema de las axilas para las mujeres es mucho más complicado que para los hombres. No se trata solo de la depilación, sino de fijarte si es que se notan los vellos que están naciendo o si tu camisa está manchada ya sea por el desodorante o la transpiración. En ocasiones, las mujeres hemos aprendido a notar estos detalles de manera imperceptible para los demás para poder solucionarlos rápidamente.

4. Decir cosas sin hablar
En ocasiones las mujeres podemos expresar lo que queremos sin necesidad de utilizar las palabras. Solo hace falta una mirada para que nuestros amigos o pareja entiendan lo que estamos pensando o hacerles caer en la cuenta que están metiendo la pata con algo.

5. Mirar hombres
La mujer que diga que nunca ha mirado un hombre en la calle, reunión o discoteca está mintiendo. La diferencia es que nosotras somos más discretas al hacerlo y muy pocos se dan cuenta de lo que está pasando.

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Fuente: GDA / El Comercio / Perú