Al gimnasio con entrenador propio

Un traje a medida no se compara con uno listo para vestir. Esa misma lógica se aplica a tener un personal trainner. De eso saben mujeres como Carolina que invierten US$ 850 mensuales entre clases personalizadas y la membresía a un gimnasio.

“Entrenar es mi debilidad, no solo porque me siento bien, sino porque me llena de energía”, expresó satisfecha quien entrena seis horas semanales con su personal trainner.

Pago mediante de unos US$ 35 la hora -más la cuota a algún gimnasio- los adeptos a esta modalidad de entrenamiento personalizado se aseguran atención individual, horarios flexibles y trato preferencial.

La atención incluye un plan elaborado especialmente para cada alumno, el establecimiento de metas a corto plazo y evaluaciones periódicas. Además del entrenamiento, quienes contratan los servicios de un entrenador generalmente reciben llamadas motivadoras y un seguimiento constante.

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Aunque la modalidad de entrenamiento ya está instalada en Uruguay, ahora aparecen nuevas tendencias. El asistir al gimnasio con el personal trainer es una de ellas.

«Yo no ando paseando a mis alumnos por la rambla», sentenció el entrenador Kike Maciel y aseguró que o bien sus clientas van con él a centros que recomienda o él les dicta clases en sus gimnasios particulares. Entre su selecta clientela figuran nombres de empresarios, artistas plásticos y deportistas. Clientes que tienen entre 15 y 85 años, que combaten desde el sobrepeso o apuestan a su bienestar físico para «poder hacerse un par de viajecitos al año a Europa». Con todos, Maciel es igual de riguroso: «Soy exigente, cada músculo tiene que estar en su lugar».

Al decir del entrenador Gabriel Laviña, está de moda el «entrenamiento funcional». En este caso se trata de mejorar la calidad de vida. Según puntualizó Laviña, en esto trabaja con personas de edad avanzada que, para evitar la pérdida de equilibrio, trabajan para tonificar sus músculos, al tiempo que realizan movimientos que repiten en su vida cotidiana, fuera de las paredes del gimnasio.

Otro perfil de clientes que entrena Laviña son los deportistas de alto rendimiento. Con ellos se da cita en el Club One (Jackson e Isla de Flores) porque considera que allí tiene la mejor tecnología a su disposición. Aunque no descarta el salir a entrenar al aire libre, remarcó que tanto los meses de mucho frío o mucho calor son inapropiados para este tipo de entrenamiento.

Por su parte, el personal trainer y licenciado en Educación Física, Víctor Albornoz, aseveró que la estética dio paso a la preocupación por la salud. «Además de mejorar la imagen corporal, el ejercicio ayuda en el tratamiento de patologías tales como obesidad y sobrepeso, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia y cardiopatías, entre otras», remarcó.

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Su método de trabajo incluye la aplicación de test físicos de resistencia, flexibilidad y complexión corporal. Una vez aplicadas estas pruebas, Albornoz elabora un plan que controla mediante evaluaciones periódicas, que en caso de necesidad permiten reorientar el entrenamiento. «Otra de las ventajas es que se logran con más rapidez los objetivos propuestos, se reduce el riesgo de lesiones y se cumple el principio de individualización del entrenamiento», finalizó Albornoz.

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