El otro lado de los descuentos

Con los años y ante cada liquidación una aprende a hacer que el dinero rinda cada vez más. Comprar prendas básicas no falla porque cualquier mujer sabe que un clásico perdurará en el tiempo y no pasará de moda. A mejor calidad, más duración, así que una hace rápido las cuentas.

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Ante una liquidación, me asaltan dos sentimientos. El primero es de euforia, me gana una alegría súbita porque pagaré menos por algo que vale más. Disfruto ese momento sublime de saber cuándo ahorré y la prenda (u objeto) que compré adquiere el carácter de semi trofeo, sé que al instante de pagarla le tomaré incluso más cariño que a aquella que compré sin descuento alguno.

Quisiera que la sensación permaneciera en el área “satisfacciones”, pero muchas veces lo grato da paso a las interrogantes. ¿No están demasiado sobrevaluadas algunas cosas? ¿50% menos? ¿70% off? ¿Por qué pagué el 100% si sé que a fines de enero mi dinero rendirá más? ¿Tres pares de zapatos al precio de uno?

No se les habrá ido la mano y ahora se sacan de encima una colección entera a un precio sustancialmente menor. ¿Cómo pierden tanta plata o la que desembolsó demasiado dinero antes fui yo? Las preguntas siguen, pero no por eso una desaprovechará buenas liquidaciones. Y vale recordar el consejo de la experta, o queda perfecto o no se lleva.

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Por Silvana Nicola de Eme de Mujer Uruguay.  Foto: Archivo de Eme de Mujer.