Clave infalible para tener una vida saludable

Dormir mal representa sentirse cansado durante el día

Cuando se trata de dormir, la calidad es tan importante como la cantidad para lograr una buena salud física y mental.

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Dormir de 7 horas y media a 8horas y media es el primer paso, pero cumplir ese horario no es la única garantía para sentirse descansado.

De acuerdo con la directora de la Clínica del Sueño, Lilliana Estrada, a pesar de que hay personas que dicen sentirse bien con cinco o seis horas de sueño al día, se ha visto que quienes duermen menos de siete horas tienen problemas cognitivos que no son percibidos, precisamente porque siempre están con esa deuda de sueño.

“Si todos los días estoy forzada a dormir 6 horas, llega el momento en que me adapto a esas fallas y no las siento”, explicó.

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Además de cumplir con el período de sueño indicado, se debe procurar tener ciclos adecuados en los cuales se cumplan todas las fases de sueño, desde la más ligera hasta la más profunda (conocida como REM), que es cuando soñamos. Cada ciclo completo tarda entre 90 y 120 minutos y se deben hacer entre 4 y 6 ciclos por noche.

Estos procesos se pueden ver interrumpidos por trastornos como la apnea del sueño, que provoca despertares repentinos; u otras enfermedades que causan pausas en las cuales el ciclo se interrumpe y vuelve a iniciar. Este tipo de interrupciones son las que, a criterio de la experta, provocan que aunque se cumplan las ocho horas, a la mañana siguiente la persona no siente que el sueño fue reparador

Por su parte, Ariel Miremberg, especialista en trastornos del sueño, resumió: “ese fino equilibrio entre el número y la calidad es lo que al final representa el común denominador que es el sueño reparador, el sueño que reconforta y nos prepara para el siguiente día”.

Dormir mal no solo representa sentirse cansado durante el día. Un descanso inadecuado puede hacer que las personas sean más propensas a enfermedades crónicas como obesidad, y las expone al riesgo de accidentes laborales o de tránsito.

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“La deuda de sueño va a provocar que la persona tenga más hambre y necesidad por consumir carbohidratos; además ,el que está privado de sueño hace menos ejercicios, por lo que es un factor de riesgo de padecer obesidad”, explicó Estrada.

Los expertos añadieron que a largo plazo también se pueden desencadenar enfermedades como diabetes, hipertensión y se incrementa el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares o problemas cardíacos.

La deuda de sueño también puede afectar la vida familiar o de pareja, no solo por los problemas de humor o depresión asociados, sino por el descontrol de otras actividades, como no estar despierto para desayunar en familia, o estar cansado para compartir ratos de esparcimiento o la actividad sexual.

Foto: Archivo Eme de Mujer

GDA/ La Nación/ Costa Rica